mie 6a. Ord. año Par antes Cuaresma (Id=148)

Primera Lectura

Sean constantes, no en oír y olvidar la Palabra, sino en ponerla por obra

Lectura de la carta del apóstol Santiago
1, 19-27

Queridos hermanos: Sepan que todo hombre debe estar atento para escuchar, ser parco en hablar y lento a la ira, pues el hombre que se deja llevar por la ira no hace lo que Dios quiere.
Por eso, abandonen toda inmundicia, todo exceso vicioso, y escuchen con docilidad la palabra que, sembrada en ustedes, tiene poder para salvarlos. Pongan, pues, en práctica la palabra y no se contenten con oírla, engañándose a ustedes mismos. Pues el que la y no la cumple se parece el hombre que contempla su rostro en un espejo, y después de haberse mirado, se va, olvidándose en seguida de cómo era.
En cambio, dichoso el hombre que se dedica a meditar la ley perfecta de la libertad; y no se contenta con oírla, para luego olvidarla, sino que la pone en práctica.
Si alguno piensa que se comporta como un hombre religioso y no sólo no domina su lengua, sino que conserva pervertido su corazón, su religiosidad es falsa. La religiosidad auténtica y sin tacha a los ojos de Dios Padre consiste en socorrer a huérfanos y viudas en sus dificultades y conservarse incontaminado del mundo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 14, 2-3ab.3cd-4ab.5

¿Quién habitará en tu monte santo, Señor?
Quis requiéscet in monte sancto tuo, Dómine.

El que procede con rectitud, se comporta honradamente, el que es sincero en su interior y el que no calumnia en su boca.
¿Quién habitará en tu monte santo, Señor?
Quis requiéscet in monte sancto tuo, Dómine.

El que no hace daño a su prójimo y no agravia a su vecino, el que mira con desprecio al malvado y honra a quienes respetan al Señor.
¿Quién habitará en tu monte santo, Señor?
Quis requiéscet in monte sancto tuo, Dómine.

El que no presta su dinero con usura, ni acepta soborno contra el inocente. El que se comporta así, vivirá siempre seguro.
¿Quién habitará en tu monte santo, Señor?
Quis requiéscet in monte sancto tuo, Dómine.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Pater Dómini nostri Iesu Christi illúminet óculos cordis nostri, ut sciámus quæ sit spes vocatiónis nostræ.
Aleluya.

Evangelio

El ciego quedó curado y veía todo con claridad

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 22-26

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida y le presentaron un ciego, pidiéndole que lo tocara. Tomándolo de la mano, Jesús lo sacó del pueblo, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
"¿Ves algo?"
El, empezando a ver, le dijo:
"Veo a la gente y me parecen árboles que caminan".
Jesús volvió a poner las manos sobre sus ojos; entonces el ciego comenzó a ver con claridad y quedó sano, de suerte que hasta de lejos veía perfectamente todas las cosas. Jesús lo mandó a su casa diciéndole:
"No se lo digas a nadie en el pueblo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

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